Junio 09
El profeta Jeremías hace un análisis especial acerca de circunstancias adversas que debemos vivir los hijos de Dios y que mientras más pronto lo aprendamos, mejor nos será.
Hay pruebas, infortunios, adversidades que nos sobrevienen y no podemos evitarlas o luchar contra ellas como si tuviéramos el control o dependiera de nosotros. El profeta llegó a la conclusión ante la enfermedad: es mía y debo sufrirla cambiando el desánimo por la verdad de Dios de Su presencia y fortaleza continua que nos ha prometido para el camino.
La actitud sabia ante las situaciones como ésta es no pedir librarnos de ellas sino pedir que en Su misericordia nos capacite cada día para poder continuar agradándole.
A veces olvidamos porciones de la Escritura cuando sus escritores nos hacen mención a la verdad, a la realidad y posibilidad de vivir todo ello.
Eclesiastés 7:14 es un llamado a la aceptación y al equilibrio. Nos enseña a disfrutar de los buenos momentos y a reflexionar en los tiempos difíciles, recordando que ambos son parte de la soberanía de Dios y que el futuro es incierto para todos los seres humanos.
«En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él».
Así pues, cuando lleguen los momentos duros, es necesario detenernos a pensar, reflexionar y aprender que el propósito divino es permitirnos diferentes estados de vida para que sepamos que debemos depender totalmente de Él.
Hay una amenaza real en los tiempos de adversidad y dificultad y es el desánimo que amenaza con no hacer nada, no luchar más, no confiar y por lo tanto no esperar ser oído y que la situación tenga salida y respuesta, pero hay un antídoto que no falla: es momento de fijar los ojos en Jesús el autor y consumador de nuestra fe (Hebreos 12:2), esta es una salida a la esperanza y la renovación.
Punto de acción:
El bien y la misericordia de nuestro Dios nos acompaña, independiente de nuestras situaciones, sean ellas de gozo o de adversidad, es Su promesa y no fallará, ahora, lo nuestro será reconocer, considerar Su soberanía y cuidado a pesar de todo.
AUTOR: MARIA PIEDAD MESA DE E.
Lectura bíblica necesaria: Jeremías 10 (NBV)








