Julio 25
Uno de los mayores desafíos de quienes hemos conocido a Jesús es aprender a cultivar una relación íntima y constante con Dios. Vivimos en un mundo acelerado, donde la búsqueda de logros muchas veces esconde vacíos de amor y de sentido. Esa carrera nos deja sedientos, necesitados de fe y de afecto verdadero.
Pero la Palabra nos recuerda que no estamos solos:
- Ora por fortaleza interior: “A él le pido que en su infinita grandeza les conceda a ustedes fortaleza interior a través del Espíritu.” (Efesios 3:16)
- Recuerda que Dios tomó la iniciativa de amarte: “Pido al Padre que Cristo viva en ustedes por la fe y que su amor sea la raíz y el cimiento de su vida.” (Efesios 3:17)
- Deja que Él llene tus vacíos: “El amor de Cristo es tan grande que supera todo conocimiento. Pero a pesar de eso, pido a Dios que lo puedan conocer, de manera que se llenen completamente de todo lo que Dios es.” (Efesios 3:19)
- Confía en su poder ilimitado: “Por el poder de Dios que obra en nosotros, él puede hacer mucho más de lo que jamás podríamos pedir o imaginar.” (Efesios 3:20)
Daniel fue acusado injustamente y lanzado al foso de los leones por mantenerse fiel en su oración a Dios. Sin embargo, su confianza plena en el Señor lo sostuvo. Dios envió a su ángel y cerró la boca de los leones, mostrando que la fe y la confianza en Él son más fuertes que cualquier amenaza humana (Daniel 6:22).
Así como Daniel, nosotros también podemos acercarnos con confianza, sabiendo que Dios es capaz de guardarnos y sorprendernos con su poder.
Punto de acción:
¿En qué área de tu vida necesitas hoy confiar plenamente en Dios, como lo hizo Daniel en el foso de los leones?
Cree, descansa y permite que Dios te sorprenda. La verdadera confianza no se basa en lo que vemos, sino en lo que sabemos de su fidelidad.
Lectura bíblica necesaria: Efesios 3 (TLA)








