Abril 23
A través de la historia de la iglesia y nos lo enseña la Palabra de Dios, los mayores tenemos la gran responsabilidad de orar por nuestros jóvenes, no solo por su vida física, intelectual, espiritual sino también relacional como fieles testigos de la fe que han recibido y aprendido desde pequeños.
Cuando el apóstol Pablo escribió esta carta a su discípulo Timoteo, tenía más o menos 30 años y el era tan solo un muchacho, pero que había recibido la instrucción bíblica desde su casa a través de su abuela Loida y su madre Eunice. Por ese conocimiento ya tenia seguridad de su salvación y estuvo presto a la dirección ministerial que el apóstol Pablo le brindó.
La realidad de su persona es que era de un temperamento débil y su salud no era muy buena. Además de la enseñanza de su abuela y su mamá tenía la diferencia que su padre era griego, pero ninguna de estas características estorbó al crecimiento espiritual de Timoteo.
Pero Pablo tenía una inquietud respecto de su juventud y era que podría ser burlado o atacado por verse así y por ello su consejo tuvo 2 puntos importantes:
1º. Nadie tenga en poco tu juventud,
2º. Sino se ejemplo.
Para que estas 2 cosas se puedan dar y se fortalezcan en un joven es necesario que sea acompañado, guiado y fortalecido por la oración de los mayores. Así podrá pelear las batallas propias de una sociedad y unos pares que azotan a quienes estamos enamorados de la doctrina que queremos predicar.
Debemos entonces orar para que:
- Su palabra: Sea de conversaciones sanas, edificantes y llenas de gracia, reflejando tu verdad en todo lo que dicen.
- Su conducta: Sea ejemplar en las acciones diarias que emprenden.
- Su amor: Sea notorio a todos, por ser desinteresado como el de Jesús.
- Su espíritu (o sea su actitud): Sea agradable, llena del Espíritu Santo que le anima a servir y vivir sin desánimo.
- Su fe: Que sea firme y sincera, confiando plenamente en Dios y creyendo en Su Palabra por encima de las dudas del mundo.
- Su pureza: Les guarde de la impureza moral de esta generación y puedan mantenerse apartados del mal.
Punto de acción:
Recibe hoy la responsabilidad de orar por los jóvenes que tienes a tu alrededor. Ellos deberán recibir nuestra posta y les ha tocado un mundo convulsionado e incrédulo pero nuestras oraciones harán que Dios mismo les bendiga con el carácter apropiado para salir adelante
AUTOR: MARIA PIEDAD MESA DE E.
Lectura bíblica necesaria: 2 Timoteo 1 (RVR60)









