Mayo 25
¿Cuán persistente somos en la oración?
Jesús mismo nos recuerda que la oración no es un recurso ocasional, sino un estilo de vida: orar siempre y no desanimarse. El predicador famoso de Inglaterra, Spurgeon, subrayaba que la parábola de la viuda y el juez injusto no presenta a Dios como alguien que cede por cansancio, sino como a un padre que forma a sus hijos en la perseverancia. La insistencia en oración no cambia a Dios, nos cambia a nosotros: fortalece la fe, moldea la paciencia y nos prepara para recibir la justicia y la respuesta en el tiempo perfecto.
El resumen de Lucas 18:1-8 nos asegura que Dios hará justicia a sus escogidos. Esa promesa nos sostiene cuando parece que nada cambia.
El pasaje concluye con una pregunta desafiante: «Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?» Esto nos invita a la reflexión sobre la fidelidad y perseverancia como creyentes en tiempos de espera o dificultad. Nos recuerda que la fe activa y constante es fundamental en la vida espiritual.
Persistir en oración es confiar en que la justicia de Dios llegará, aunque tarde según nuestra perspectiva.
Punto de acción:
¿Tienes alguna petición que has dejado de presentar al Señor? Ora por ella cada día esta semana, no como repetición vacía, sino como ejercicio de confianza en que Dios escucha y hará justicia.
❓ Preguntas de reflexión
- ¿Qué petición he abandonado por falta de resultados visibles?
- ¿Qué diferencia hay entre insistir por costumbre y orar con fe?
- ¿Cómo me sostiene la promesa de que Dios hará justicia a sus escogidos?
🙏 Oración: Señor, enséñame a orar sin cesar, confiando en tu fidelidad y en tu justicia, aunque no vea cambios inmediatos.
Lectura bíblica necesaria: Lucas 18 (RVR60)








