Semillas que dan fruto

«El que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto.»
(Mateo 13:23)

Abril 17

“La semilla no fue creada para quedarse en la tierra, sino para dar fruto abundante.”

La semilla es símbolo de la Palabra de Dios y de la vida que Él deposita en nosotros. No basta con recibirla; el propósito es que produzca fruto. Jesús nos recuerda que el fruto verdadero nace de un corazón dispuesto y de una vida que permanece en Él.

El sembrador siembra con esperanza, pero solo la buena tierra da fruto. La diferencia no está en la semilla, sino en el terreno. Así también, la Palabra es poderosa, pero requiere corazones que la reciban con fe y obediencia.

Jesús lo explicó claramente: quien oye y entiende la Palabra produce fruto al treinta, sesenta y hasta ciento por uno. Y en Juan 15 nos enseña que el secreto está en permanecer en Él, como ramas unidas a la vid. Sin esa conexión, no hay fruto duradero.

Dar fruto significa reflejar el carácter de Cristo en nuestras palabras, acciones y decisiones. Es vivir en obediencia, perseverar en la fe y multiplicar lo recibido en otros. La semilla que da fruto es aquella que se deja transformar y que, a su vez, transforma.

Punto de acción:

Revisa tu vida como terreno espiritual. ¿Estás permaneciendo en Cristo? ¿Estás dejando que su Palabra produzca fruto abundante en ti?

Preguntas de reflexión

  1. ¿Qué tipo de fruto está produciendo la Palabra en tu vida?
  2. ¿Qué significa para ti “permanecer en Cristo” en lo cotidiano?
  3. ¿Qué obstáculos pueden estar impidiendo que la semilla dé fruto en tu corazón?

Lectura bíblica necesaria: Salmos 140 (RVR60)

Comparte

Más Publicaciones

Cristo, mi reserva

“Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones.”
Efesios 3:16-17

La mirada puesta en lo eterno

“No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”
(2 Corintios 4:18)

La pureza

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”
(Mateo 5:8)

Apartar la vista del mal

“No pondré delante de mis ojos cosa injusta; aborrezco la obra de los que se desvían; no se pegará a mí.”
(Salmo 101:3)

Kopher / Rescate

«Cuando tomes el número de los hijos de Israel conforme a su cuenta, cada uno dará a Jehová el rescate de su persona al ser contado, para que no haya plaga entre ellos cuando los hayas contado.»

Éxodo 30:12

Orar como Jesús

«Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado porque son tuyos. 10 Todo lo que yo tengo es tuyo y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado.»
Juan 17:9 (NVI)

El clamor de David

«¡Qué grande eres, mi Señor y Dios! Nosotros mismos hemos aprendido que no hay nadie como tú y que aparte de ti no hay Dios»
2 Samuel 7:22 (NVI)

Contáctanos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio