Si Tú no vas…

«Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»
Mateo 28:20 (RVR60)

Septiembre 29

A veces me detengo en las palabras de Moisés: «Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí»Éxodo 33:15. Es como escuchar a un líder que sabe que la Ley, los mandamientos y las normas no bastan si Dios mismo no está presente. La Ley podía señalar el camino, pero no podía dar vida por sí sola. Moisés entendía que sin la presencia de Dios, todo quedaba vacío.

Ahora, cuando miro al Nuevo Testamento, descubro que esa súplica encuentra su respuesta en Cristo. Pablo lo dice con claridad: «El fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree» Romanos 10:4. Lo que Moisés pedía —que Dios mismo acompañara al pueblo— se cumple en Jesús. Él no solo va con nosotros, sino que habita en nosotros por medio del Espíritu Santo. La Ley ya no es un código externo que necesitamos que Dios respalde con señales, sino que se convierte en vida interior, escrita en el corazón.

Entonces, “Si Tú no vas” se convierte en un recordatorio: no quiero caminar en mis fuerzas, ni en la autosuficiencia de cumplir reglas. Quiero caminar en la gracia de Cristo, que ya cumplió la Ley y aseguró que Su presencia nunca se aparte. Lo que antes era súplica, ahora es certeza: «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» Mateo 28:20.

Punto de acción:

  • ¿Estoy confiando más en mis esfuerzos por “cumplir” que en la gracia de Cristo?
  • ¿Reconozco que la Ley me señala, pero es Cristo quien me sostiene?
  • ¿Descanso en la seguridad de que Su presencia ya está conmigo, aun en los desiertos?

Oración: Señor Jesús, gracias porque lo que antes era súplica ahora es certeza. Enséñame a depender de Tu presencia y no de mis fuerzas. Que cada paso que dé esté guiado por Tu Espíritu, y que mi vida refleje la confianza en Tu gracia. Amén.

Lectura bíblica necesaria: Romanos 10 (TLA)

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